La irrupción de la inteligencia artificial (IA) en el tejido empresarial ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en un elemento transformador del presente. En este contexto de cambio acelerado, surge una pregunta obligada para los gestores de talento y responsables de diversidad: ¿cómo afectará la IA al empleo de las personas con discapacidad?
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Para dar respuesta a este interrogante, y en el marco del Día Internacional de las Tecnologías Apropiadas (celebrado cada 15 de julio), el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco, con el apoyo de Keysight Technologies Sales Spain, ha presentado el 15º informe Tecnología y Discapacidad.
Este análisis combina la realidad a pie de calle —a través de una encuesta a 325 personas con discapacidad en búsqueda activa de empleo— con datos macro extraídos del prestigioso informe 'Labor market impacts of AI: A new measure and early evidence', desarrollado por Anthropic.
El riesgo de que los algoritmos de selección descarten o penalicen perfiles debido a sesgos de diseño es uno de los puntos críticos donde las empresas deben extremar la vigilancia para evitar que la tecnología se convierta en una barrera invisible.
Suele asumirse que las personas con discapacidad son las más vulnerables ante la automatización. Sin embargo, los datos cruzados con el estudio de Anthropic revelan una realidad distinta: la exposición a la IA depende del tipo de ocupación, no de la discapacidad.
Los mayores impactos de la IA se están concentrando en tareas intensivas en información y conocimiento (programación, análisis de datos, administración o atención al cliente). Por el contrario, los trabajos que exigen interacción física, empatía, manipulación de objetos o movilidad en entornos cambiantes son los más difíciles de automatizar (como cocina, mecánica o mantenimiento).
Al analizar los nichos de empleo donde actualmente buscan trabajo los usuarios de la Fundación Adecco, se observa que predominan sectores de baja exposición a la automatización a corto plazo:
- Servicios auxiliares: Recepción, control de accesos, conserjería.
- Logística y transporte: Preparación de pedidos y gestión de almacén.
- Limpieza, hostelería y comercio: Atención al público, reposición, cocina y servicios generales.
- Jóvenes y mujeres: Los perfiles que exigen mayor atención

Aunque la automatización no discrimina por discapacidad, sí existen subgrupos que podrían afrontar una transición más compleja debido a las dinámicas del mercado:
Los perfiles de 22 a 25 años se enfrentan a un escenario complejo. Tradicionalmente, los puestos de entrada al mercado laboral consisten en tareas rutinarias (informes preliminares, recopilación de datos) que hoy la IA realiza de forma solvente.
Según los datos de Anthropic, la probabilidad de que un joven acceda a un nuevo empleo en profesiones altamente expuestas a la IA ha caído aproximadamente un 14% en comparación con 2022. Esto dificulta la adquisición de experiencia clave para desarrollar habilidades estratégicas como la toma de decisiones o el liderazgo.
Las mujeres con discapacidad afrontan una doble vulnerabilidad (género y discapacidad) y cuentan con una presencia destacada en puestos administrativos, de atención al cliente y gestión de información, precisamente las áreas donde la IA está transformando los procesos con mayor rapidez.
La respuesta corporativa y social ante este panorama no debe ser el miedo, sino la estrategia. La transformación del mercado del trabajo está revalorizando competencias inherentes al factor humano y que muchas personas con discapacidad poseen en un alto grado debido a su trayectoria vital: resiliencia, capacidad de adaptación y resolución creativa de problemas.
Para profundizar en este enfoque constructivo, Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, señala que "una mayor exposición a la automatización no debe interpretarse automáticamente como desaparición del empleo, sino como una transformación de tareas, procesos y competencias. La clave es que nadie se quede atrás en esa transición, especialmente las personas con discapacidad, que ya afrontan mayores barreras de acceso al mercado laboral. Para ello, debemos preparar a todas las personas y organizaciones para aprovechar el potencial de la IA desde criterios de accesibilidad e inclusión. Hoy más que nunca, es necesario reforzar las competencias digitales, pero también aquellas habilidades humanas que complementan a la IA como el criterio, la toma de decisiones o la adaptación".
"Las Nuevas Tecnologías y la inteligencia artificial pueden ser una gran palanca para aumentar la participación laboral de las personas con discapacidad, porque actúan justo donde muchas veces aparecen las barreras: en el acceso al empleo y en el desempeño del puesto de trabajo. Hoy, una entrevista online puede evitar un desplazamiento complejo; una herramienta de IA -como el CV Maker del grupo Adecco y su Fundación- puede ayudar a preparar mejor un currículum o una candidatura; y una solución adaptada puede permitir que una persona desarrolle sus tareas con más autonomía. Pero la tecnología, por sí sola, no garantiza la inclusión. Para que realmente contribuya a reducir la brecha laboral, tiene que ser accesible, fácil de utilizar, asequible y estar acompañada de formación. Solo así conseguiremos que la IA no sea un privilegio para unos pocos, sino una herramienta al servicio de todas las personas", añade.
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