La Inteligencia Artificial generativa ha dejado de ser una promesa para convertirse en una expectativa clara por parte de consejos de administración y equipos directivos.
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A pesar de esto, muchas empresas siguen atrapadas en pilotos aislados que no se traducen en resultados tangibles. Para convertir esta tecnología en ingresos, ERA Group, consultora especializada en optimización de costes y gestión de proveedores, identifica cinco claves para que las áreas de compras conviertan la GenAI en decisiones que impulsen ingresos, protejan márgenes y refuercen la competitividad en 2026.
Según ERA Group, el reto ya no es si adoptar GenAI, sino cómo integrarla de forma efectiva en la toma de decisiones diarias. La función de compras, o procurement, se encuentra en una posición estratégica para liderar este proceso, ya que gestiona una parte crítica del gasto, de las relaciones con proveedores y de la capacidad de reacción de la empresa ante un entorno marcado por aranceles, presión sobre el capital y exigencias crecientes en sostenibilidad.

De cara a 2026, las empresas que obtengan mejores resultados serán aquellas que dejen de gestionar compras únicamente por categorías y las conviertan en un motor de valor. Esto implica definir claramente la responsabilidad sobre la liberación de caja, la mitigación de riesgos y la innovación, así como alinear procurement con finanzas, operaciones y sostenibilidad bajo un mismo modelo de decisión.
Aunque la mayoría de los consejos de administración esperan que procurement utilice GenAI, muchas compañías siguen sin una estrategia clara. El foco debe estar en pasar de experimentos dispersos a decisiones integradas, apoyándose en datos consolidados de proveedores, contratos y gasto. La GenAI puede actuar como copiloto para identificar acciones concretas como renegociaciones, cambios de especificación o reasignación de demanda, siempre bajo supervisión humana y con marcos de control claros.
En un entorno de mayor complejidad e incertidumbre, la gestión transaccional de proveedores resulta insuficiente. ERA Group destaca la necesidad de evolucionar hacia alianzas basadas en resultados, donde se compartan objetivos, indicadores y beneficios. Este enfoque permite capturar valor no solo en costes, sino también en innovación, resiliencia y velocidad de respuesta al mercado.
La sostenibilidad se ha convertido en un factor comercial clave, impulsado por clientes, reguladores e inversores. En este contexto, procurement desempeña un papel central en la gestión del impacto ambiental, especialmente en el alcance de las emisiones indirectas. Para 2026, será prioritario integrar criterios de sostenibilidad en las decisiones de compra de forma cuantificable y vinculada a resultados económicos, permitiendo financiar la descarbonización a partir de los propios ahorros generados.

La resiliencia ya no consiste únicamente en asegurar el suministro, sino en hacerlo de forma compatible con la rentabilidad. ERA Group subraya la importancia de diseñar opcionalidad en la base de proveedores, combinando eficiencia en escenarios estables con agilidad para responder a disrupciones. La GenAI puede apoyar esta labor identificando riesgos, alternativas y palancas de actuación antes de que los problemas se materialicen.
Ante este escenario, ERA Group recomienda priorizar inversiones en datos, capacidades analíticas y modelos operativos que permitan a procurement pasar de la visibilidad del coste a la inteligencia del coste, conectando información, decisiones y resultados económicos de forma sistemática.
"Muchas empresas ya han probado la GenAI, pero pocas la han integrado realmente en su manera de decidir. En 2026, la diferencia no la marcará quién tenga más pilotos, sino quién sea capaz de traducir la Inteligencia Artificial en decisiones de compra que generen ingresos, protejan márgenes y mejoren la resiliencia del negocio", explica Fernando Vázquez, socio consultor de ERA Group España.
El verdadero reto no es tecnológico, sino organizativo. La adopción efectiva de la GenAI en compras exige claridad en la toma de decisiones, definición de responsabilidades y una conexión directa entre análisis, acción y medición de resultados. Sin estos elementos, incluso las herramientas más avanzadas corren el riesgo de quedarse en iniciativas tácticas sin impacto real en la cuenta de resultados.
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