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The Game Changers Lab celebraba hace unas jornadas en Madrid su primer encuentro de referencia del año, reuniendo en un mismo escenario a líderes de innovación, tecnología y transformación de algunas de las principales compañías de España. El encuentro tuvo como objetivo anticipar tendencias empresariales clave para alcanzar una digitalización eficaz y eficiente para el progreso de España. Así, en Spring Edition 2026 los temas protagonistas fueron gobernanza y modelo operativo de la IA, soberanía tecnológica y dependencia estratégica, diferenciación competitiva y deuda de datos.
José Monteiro, CEO de The Game Changers Lab, abrió la jornada preguntando "¿qué hacemos con el poder que nos ha dado la IA? ¿cómo aterrizamos ese poder?". Pedro Iván Montes, experto en Seguridad, recogió el guante para responder que "estamos pasando de una era en la que las máquinas amplificaban la fuerza humana a otra en la que amplifican la inteligencia. No obstante, la tecnología por sí sola no tiene valor: depende de los principios que le incorporemos. Por eso, antes de que esta adopción acelerada en la adopción de la IA se desboque, es imprescindible dotarla de seguridad, ética, gobernanza y alineación con nuestros valores. Solo así conseguiremos que este salto tecnológico no solo aumente la productividad, sino que mejore realmente nuestra calidad de vida".

A lo largo de 500 minutos de sesiones de inteligencia colectiva, los asistentes trabajaron en torno a cuatro grandes dilemas estratégicos que están definiendo la competitividad de las organizaciones en este 2026. El primero abordó el tema de la escala y gobernanza de la IA, poniendo de manifiesto que el principal bloqueo en las organizaciones no es tecnológico, sino decisional: la mayoría de las empresas ya están adoptando IA, pero pocas han resuelto cómo escalarla sin perder el control. En este contexto, los participantes coincidieron en la necesidad de definir con claridad aspectos críticos como el ownership, la gobernanza y el modelo operativo (qué se estandariza y qué debe mantenerse bajo control) en un entorno marcado por la presión regulatoria, la soberanía del dato y la dependencia de proveedores. La conversación evidenció que la transformación no pasa solo por desplegar tecnología, sino por rediseñar procesos, alinear negocio e IT, e incorporar a las personas en la co-creación de soluciones. En definitiva, la ventaja competitiva no estará en adoptar antes, sino en saber operar la IA con criterio, foco en casos de uso reales y una estrategia clara que permita escalar su impacto sin comprometer el control.
Otro de los ejes relevantes del encuentro giró en torno a la soberanía tecnológica y la dependencia estratégica. Los participantes analizaron cómo la confianza del cliente (en términos de disponibilidad, seguridad de los datos y continuidad del servicio) depende de una infraestructura que, aunque invisible, resulta crítica para el negocio. El reto no es solo acceder a capacidades avanzadas en la nube, sino hacerlo manteniendo el control sobre las rutas de los datos, el cumplimiento normativo y la resiliencia operativa. La conclusión fue clara: la soberanía digital no es una cuestión técnica, sino una decisión estratégica que impacta directamente en la competitividad y en la capacidad de garantizar el negocio a largo plazo.
Por otro lado, el debate sobre diferenciación en la era de la IA evidenció que la ventaja competitiva ya no reside en el acceso a la tecnología —cada vez más estandarizada—, sino en cómo se utiliza y se integra en el negocio. Los participantes coincidieron en que las empresas deben decidir estratégicamente qué parte de su IA puede ser commodity y cuál debe convertirse en un activo propio, optando entre plataformas generalistas, que ofrecen rapidez y eficiencia, o el desarrollo de capacidades propias, que generan diferenciación y valor a largo plazo. Más allá de la tecnología, la clave está en el uso del dato, el liderazgo y la capacidad de conectar la IA con casos de uso reales que impacten en los KPIs, con negocio —y no solo IT— como motor de decisión. En este contexto, se subrayó la necesidad de adoptar la IA con criterio, gobernanza y flexibilidad, evitando dependencias futuras y asegurando que la tecnología impulse, y no condicione, el modelo de negocio.
Finalmente, se puso el foco en una realidad incómoda: la inteligencia artificial no resuelve los problemas estructurales de las organizaciones, sino que los amplifica. Los participantes coincidieron en que el verdadero desafío está en los cimientos sobre los que se construye: la calidad del dato, la solidez de la arquitectura y, sobre todo, la madurez cultural de la organización. La IA exige así un equilibrio entre gobernanza, seguridad y flexibilidad, en un entorno donde los datos se consolidan como el principal activo para escalar su impacto. Es decir, no se trata de esperar a tener una base perfecta, sino de transformar mientras se compite, con criterio, adaptación continua y una estrategia que permita evolucionar sin quedar atrapados en decisiones irreversibles.
En la sesión de cierre, el debate se trasladó hacia la cuestión sobre cuál debe ser la prioridad en los Consejos de Administración en 2026. Intervinieron en el panel Víctor López-Barrantes, director General de NTT DATA Europe & Latam; Alberto Torres, International Advisory Board de Adobe; y César Romera, VP Marketing & Desarrollo de Negocio de Kyndryl. Lejos del mito de "hacer más con menos", los líderes coincidieron en que este es un momento de enorme oportunidad para invertir más y mejor, en talento, en upskilling y en capacidades tecnológicas alineadas con el negocio: no basta con adoptar tecnología, hay que entenderla, gobernarla y convertirla en ventaja competitiva real.
En esta edición, la jornada contó además con una exposición de NastPlas, un proyecto español de Alejandra Kreisler y The Partners que explora la relación entre naturaleza y tecnología a través del arte y que está redefiniendo el panorama artístico en España.
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