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Cada día se toman alrededor de 35.000 decisiones, desde qué ropa ponerse hasta si empezar (o no) con un objetivo personal. Cuando además se acumulan múltiples metas, la productividad puede volverse en contra y aparece la fatiga decisional, un desgaste mental que surge tras muchas decisiones diarias y dificulta decidir. Según un estudio de Preply, la plataforma de clases particulares de idiomas, el 84% de los españoles la experimenta de forma habitual, siendo la Generación Z el grupo más afectado (92%).
Uno de los datos más reveladores es que, para el 39% de la Generación Z, la decisión diaria más estresante es trabajar en sus propios objetivos. Esta cifra se sitúa muy por encima de la media general (24%) y supera incluso a otras decisiones cotidianas como encargarse de las tareas del hogar (26%) o responder a los mensajes de texto (18%). Así pues, el avance en las metas personales, que debería ser una motivación, termina convirtiéndose, paradójicamente, en estrés.
En el caso de los jóvenes (18–24 años), estos objetivos están fuertemente vinculados al desarrollo personal, con el ejercicio físico (94%) y el aprendizaje de idiomas (53%) como principales prioridades.
La presión no se limita solamente a los objetivos. Para casi uno de cada cinco jóvenes, decisiones aparentemente simples como elegir qué ponerse (19%) o asistir a un evento social (17%) también generan tensión.
La cantidad de decisiones a las que se expone esta generación hace que más del 30% reconozca procrastinar sus objetivos y evite tomar decisiones relacionadas con ellos, un comportamiento recurrente que se produce entre dos y tres veces por semana.
Este patrón se refleja especialmente en el aprendizaje de idiomas pues los jóvenes afirman que, aunque les gustaría dedicar unas cuatro sesiones semanales, en la práctica sólo alcanzan dos.

Uno de los hallazgos más claros del estudio es el papel de la organización como herramienta de alivio. Más del 31% de los jóvenes afirma que tener una rutina establecida ayuda a reducir la fatiga decisional.
Junto a ello, otras formas de disminuirla son los descansos (42%), las prioridades claras (31%), el ejercicio (30%), delegar las decisiones (18%) y utilizar listas de tareas (17%).”
En este sentido, las clases particulares online cobran relevancia. reducen la carga de decidir cuándo y cómo ir al gimnasio o estudiar, manteniendo el foco en el propio aprendizaje. Sin ir más lejos, el 71% de la población española ya apuesta por clases programadas para lograr sus objetivos. Esta organización es clave para que el bloqueo que produce la fatiga decisional no afecte tanto a los objetivos personales.
“Reducir decisiones diarias es una forma directa de combatir la fatiga decisional. Las clases programadas ayudan a sostener hábitos sin depender de la motivación del momento”, explica Yolanda del Peso, portavoz de Preply.
En este enlace puedes consultar el estudio completo con todos los datos.
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