La digitalización ha transformado las reglas del juego corporativo, aportando una flexibilidad sin precedentes. Sin embargo, este ecosistema hiperconectado ha traído consigo un peaje invisible pero contundente: el desgaste psicológico de los equipos.
AltoDirectivo
Según los datos del Estudio sobre Bienestar y Salud Laboral en España 2026, elaborado de forma conjunta por la plataforma de beneficios sociales Edenred y Savia, el 83,5% de los profesionales del país admite sufrir agotamiento mental o fatiga digital debido al uso intensivo de pantallas en su día a día.
Este fenómeno ya no es un problema esporádico, sino una realidad estructural en las plantillas. Al desgranar la frecuencia de este agotamiento, los datos revelan su cronicidad:
Un 10,9% de los profesionales padece fatiga digital de manera diaria.
Un 35,5% la experimenta con frecuencia.
Un 37,1% la sufre concentrada en momentos de alta intensidad laboral.
Las consecuencias directas de esta sobrecarga de estímulos se traducen en dificultades para mantener la concentración, saturación informativa, cansancio mental y una profunda sensación de extenuación al cerrar la jornada.

El informe pone de relieve una tendencia contraria a lo que dictaría el sentido común: las generaciones que han crecido rodeadas de tecnología son, precisamente, las que muestran una menor resistencia a la saturación digital.
La Generación Z encabeza los índices de vulnerabilidad: un 59,2% de estos jóvenes afirma sufrir un agotamiento digital frecuente o constante, situándose muy por encima del promedio de los trabajadores en España. Los Millennials tampoco se quedan atrás, con un 49,7% de afectados de manera habitual. En cambio, los Baby Boomers gestionan mejor esta barrera, reduciendo la incidencia al 38%.
El análisis también desvela una brecha de género notable en el entorno corporativo. Las mujeres registran un impacto superior, con un 50,3% que declara sufrir fatiga digital frecuente o constante, en comparación con el 43,1% anotado por los hombres.
El impacto de la hiperconectividad varía de manera significativa en función de la ubicación geográfica del talento, el tamaño de la organización y la actividad del negocio.
En el mapa autonómico, el informe resalta que Cataluña se posiciona como la comunidad autónoma con mayor incidencia, registrando un 50,5% de profesionales afectados de forma recurrente o constante. Le siguen de cerca la Comunidad de Madrid (con un 51,3%), Andalucía (47%) y la Comunidad Valenciana (40,1%). En el extremo opuesto, el entorno laboral menos saturado digitalmente se localiza en Castilla y León, donde el porcentaje cae hasta el 36,9%.

El tamaño de la organización influye de manera decisiva. Las pymes concentran los niveles más altos de este problema, donde el 50,9% de sus plantillas reconoce sufrir fatiga digital de forma habitual.
Por sectores productivos, el ranking de agotamiento lo lideran las actividades con un mayor componente de gestión e intangibles:
- Servicios Empresariales: 66,1%
- Información y Comunicaciones: 56,1%
- Hostelería y Turismo: 47,7%
Para el ecosistema empresarial, frenar esta inercia se ha convertido en un desafío prioritario de cara a la retención del talento y la sostenibilidad organizativa. El reto no pasa por renunciar a la tecnología, sino por regular los entornos de trabajo y dotar a las plantillas de herramientas de protección emocional.
"Las herramientas digitales han mejorado la productividad y la flexibilidad, pero también han incrementado la exposición constante a estímulos y demandas laborales. Las organizaciones deben avanzar hacia modelos que promuevan la desconexión digital, la gestión eficiente del tiempo y el bienestar integral de las personas para prevenir riesgos asociados al agotamiento y al estrés tecnológico", señala Olga Zografou, directora de People & CSR de Edenred España.
Ante esta tesitura, las estrategias de gestión de personas están evolucionando más allá de la flexibilidad horaria o las políticas de desconexión básicas. En un entorno tan diverso, los beneficios de salud y bienestar integrados en los planes de retribución flexible —como los seguros médicos disponibles en soluciones tipo Edenred Flex— se posicionan como un argumento de valor para las empresas. Estas herramientas permiten construir una red de seguridad que cuida del bienestar integral del empleado y de su entorno familiar, transformando la retribución en un elemento de salud laboral clave para el futuro.
*Si te ha resultado interesante este artículo, te animamos a seguirnos en TWITTER y a suscribirte a nuestra NEWSLETTER DIARIA.
Alto Directivo