Tras alcanzar los 96,8 millones de turistas y más de 134.700 millones de euros de gasto en 2025, el sector acelera su transformación digital. Un análisis de Stratesys fija la hoja de ruta: de las plataformas de datos integradas a la reinvención estratégica del CIO.
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El sector turístico español ha cerrado 2025 marcando un nuevo hito histórico. La llegada de 96,8 millones de visitantes internacionales (un 3,2% más que en el ejercicio anterior) y un desembolso de 134.712 millones de euros (un incremento del 6,8%) confirman un cambio de rumbo estructural: la industria turística ya no busca únicamente acumular viajeros, sino maximizar el valor de cada estancia.
En este nuevo escenario de madurez, la competitividad de hoteles, aerolíneas y empresas de transporte no depende solo de la capacidad operativa, sino de la velocidad para procesar información. El análisis sobre tendencias tecnológicas elaborado por la consultora Stratesys revela que la digitalización entra en una fase clave: integrar fuentes heterogéneas de información, anticipar la demanda futura y traducir el big data en decisiones de negocio inmediatas.
Sobre esta exigencia del mercado, Carlos Sirera, socio director del área de Turismo, Hoteles y Viajes en Stratesys, apunta: "La pregunta ya no es si las empresas turísticas utilizarán datos e inteligencia artificial, sino cuáles serán capaces de incorporarlos antes y traducirlos en mejores decisiones, mayor eficiencia y una experiencia más ajustada a las expectativas del viajero".

Para rentabilizar el uso de los datos y la inteligencia artificial, el estudio de Stratesys identifica tres ejes vertebradores que las compañías deben consolidar:
1. Plataformas integradas de inteligencia turística
Superar los informes aislados y las hojas de cálculo tradicionales exige conectar en un único entorno la operativa interna (ocupación, tarifas, reservas, canales de venta y costes) con variables externas clave (conectividad aérea, tendencias de búsqueda, flujos de movilidad, reputación digital y coyuntura económica de los países de origen).
Esta centralización permite:
- Identificar con precisión los mercados y segmentos de mayor rentabilidad.
- Optimizar la distribución comercial.
- Diseñar estrategias eficaces para desestacionalizar la demanda.
2. Modelos predictivos y fijación de precios dinámicos
La convergencia de big data y aprendizaje automático (machine learning) permite prever picos de ocupación y ajustar las tarifas en tiempo real dentro de los sistemas de revenue management. De este modo, las empresas reducen su dependencia de las ofertas de última hora, ajustan sus costes operativos a la demanda real y planifican con mayor precisión la apertura de nuevas rutas o servicios.
3. La reinvención estratégica del CIO
La dirección de tecnología abandona su rol meramente técnico vinculado a infraestructuras y redes para asumir un perfil de liderazgo estratégico. El nuevo CIO turístico lidera la gobernanza del dato, la ciberseguridad, el cumplimiento normativo y la ética algorítmica, colaborando mano a mano con las áreas de negocio para impactar de forma directa en el beneficio.
Carlos Sirera contextualiza esta evolución de la figura directiva: "El CIO debe actuar cada vez más como un líder de datos e inteligencia artificial. Su función no consiste simplemente en incorporar nuevas herramientas, sino en decidir qué información necesita la compañía, cómo debe integrarse y qué aplicaciones tecnológicas pueden generar un impacto medible en el negocio".
Tras la primera oleada de implantación masiva de chatbots y asistentes virtuales, Stratesys enfatiza la necesidad de separar las iniciativas puramente experimentales de aquellos proyectos que realmente impactan en la cuenta de resultados.
El verdadero valor estratégico no reside en acumular herramientas, sino en conectar la inteligencia artificial a los sistemas centrales de la organización para optimizar variables como:
- El ingreso por habitación disponible (RevPAR).
- Los márgenes de explotación y la facturación global.
- La planificación de capacidad y la fidelización del cliente.
Para abordar con éxito este proceso sin perder eficiencia, la firma plantea cuatro prioridades operativas:
Apostar por plataformas unificadas: Conectar el núcleo operativo corporativo con datos externos, sustituyendo las herramientas dispersas.
Capacitar al talento analítico: Crear una cultura organizativa donde los equipos de negocio utilicen los modelos predictivos en su toma de decisiones diaria.
Establecer una gobernanza ética y segura: Garantizar la calidad de la información, el cumplimiento regulatorio y la transparencia con clientes y comunidades.
Fomentar la colaboración público-privada: Aprovechar iniciativas institucionales como la Plataforma Inteligente de Destinos (desarrollada por SEGITTUR) o la Plataforma de Innovación Abierta, alineadas con la Estrategia de Turismo Sostenible de España 2030.
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