Las empresas españolas se encuentran ante una encrucijada estratégica en materia de ciberseguridad. Aunque la adopción de herramientas de protección se ha reforzado notablemente en los últimos años, la capacidad para supervisarlas, interpretar sus alertas y responder con agilidad ante posibles incidentes no se desarrolla al mismo ritmo.
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Esta es una de las principales conclusiones del estudio 'Estado de la Ciberseguridad en España 2025', elaborado por la compañía especializada Secure&IT, que pone de manifiesto una preocupante brecha entre la inversión tecnológica y la madurez operativa.
El informe evidencia que el 40,4% de las organizaciones analizadas carece de un Centro de Operaciones de Seguridad (SOC). La radiografía de este apartado muestra el siguiente desglose:
Sin ningún tipo de SOC: El 17,4% de las compañías admite no disponer de este servicio.
- En fase de proyecto: Un 23% declara no contar aún con él, aunque prevé implantarlo en los próximos meses.
- Cobertura parcial: Entre las organizaciones que sí disponen de un SOC, el 21,4% opera con un modelo parcial, sin cobertura permanente o con supervisión incompleta.
- SOC propio: Representa el 15,2% de las empresas.
- SOC 24x7 integral: Solo un 23% cuenta con un centro de operaciones activo las 24 horas del día, los 7 días de la semana, que cubra la totalidad de sus tecnologías de seguridad.
Sobre esta realidad, Francisco Valencia, director general de Secure&IT, advierte que "las empresas han avanzado en la implantación de tecnologías de protección, pero todavía existe una brecha importante entre disponer de herramientas y convertirlas en una capacidad real de detección y respuesta. Una alerta que no se analiza y contextualiza a tiempo, pierde gran parte de su valor".

La implantación de soluciones técnicas individuales presenta cifras elevadas en el tejido empresarial:
- Protección endpoint: 89,2% de adopción.
- Autenticación robusta: 77,2%.
- Seguridad avanzada para correo electrónico: 74,6%.
- Segmentación o protección de red: 73,6%.
- Soluciones EDR: Alcanzan ya al 60,8% de las organizaciones.
Sin embargo, poseer tecnología no equivale a estar protegido si no existen protocolos para actuar cuando surge una amenaza. Un análisis temprano permite aislar dispositivos, bloquear cuentas comprometidas, cortar comunicaciones maliciosas o frenar la fuga de datos antes de que el ataque infecte el corazón del negocio. Si las alertas se revisan de forma parcial o solo durante el horario laboral, el margen de acción de los ciberdelincuentes se multiplica.
"La principal aportación de un SOC apoyado en un SIEM no evita que una organización reciba intentos de ataque, sino que reduce el periodo durante el cual una amenaza puede avanzar sin ser descubierta. En ciberseguridad, cada minuto cuenta. Cuanto antes se detecta una actividad anómala, mayores son las posibilidades de contenerla antes de que afecte a los datos del negocio", comenta Francisco Valencia.
El informe destaca un déficit clave en la gestión de crisis: casi la mitad de las empresas no sabe cómo reaccionar de manera coordinada ante un ciberataque.
Solo el 51,6% de las organizaciones dispone de un plan de respuesta ante incidentes, lo que significa que un 48,4% carece de un procedimiento formal.
Únicamente el 44,2% cuenta con un comité de seguridad encargado de tomar decisiones, asignar responsabilidades, priorizar acciones y coordinar la comunicación con clientes, proveedores o autoridades.
"El reto para las empresas no consiste únicamente en incorporar más herramientas, sino en lograr que sus tecnologías trabajen de forma coordinada. La verdadera madurez no se mide por el número de soluciones instaladas, sino por la capacidad para convertir todos esos datos en detecciones útiles y actuar antes de que una alerta se convierta en una crisis".
Frente al ingente volumen de registros y alertas dispersas que generan las herramientas de ciberseguridad, la centralización a través de plataformas SIEM resulta crucial para conectar eventos que, de manera aislada, parecerían inofensivos. En este escenario, la Inteligencia Artificial se consolida como una pieza clave para acelerar la detección de anomalías (como descargas masivas, accesos inusuales o cambios de privilegios) y reducir los falsos positivos.
Respecto al papel de la IA, el director general de Secure&IT señala que esta "permite ir más allá de las reglas estáticas analizando grandes volúmenes de datos, identificando comportamientos anómalos, correlacionando señales de distintas fuentes y priorizando las alertas con mayor riesgo".
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