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Los tres objetivos clave de todo empresario para septiembre
POR Alto Directivo, 04-09-2026 09:30:00

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Septiembre vuelve a poner el contador a cero. Regresan las rutinas, los colegios, las reuniones, los presupuestos y también la sensación de que ha llegado el momento de “ponerse las pilas” y alcanzar todo aquello que durante el año quedó pendiente.

Pero, para los empresarios, la vuelta al curso plantea una pregunta mucho más incómoda: ¿el objetivo debe ser hacer más, o conseguir que el negocio funcione mejor sin tener que trabajar cada vez más?

Desde la escuela de negocios Level UP, consideran que septiembre puede ser una oportunidad para replantear la manera en la que los empresarios fijan y persiguen sus objetivos. La propuesta pasa por abandonar los grandes propósitos difíciles de medir y sustituirlos por decisiones concretas, procesos, indicadores y acciones que permitan construir empresas más rentables, organizadas y menos dependientes de su propietario. 

“Cuando nos marcamos objetivos demasiado ambiciosos y poco realistas y no los conseguimos, aparece la frustración. El problema muchas veces está en la base. Tenemos que mantener ese sueño como meta, pero estructurar correctamente los pasos para llegar hasta él”, explica Pedro García, trainer de Level UP. “El sueño no es el objetivo, es la consecuencia”. 

El empresario no debería ser el empleado que más horas trabaja

Uno de los principales retos que detecta Level UP tiene que ver con una idea todavía muy arraigada: que el éxito empresarial es directamente proporcional al número de horas que el empresario permanece trabajando.

“Nos han inculcado desde pequeños que quien no se ve trabajando físicamente es un holgazán o un vago. Esa creencia está tan arraigada que seguimos asociando el éxito a estar siempre echando horas”, señala García.

Sin embargo, el contexto empresarial actual ofrece herramientas, tecnología y metodologías que permiten hacer el trabajo de una manera diferente. Para el trainer de Level UP, crecer no debería significar necesariamente trabajar más. 

“Con una buena estrategia, formación y herramientas, el empresario puede ser mucho más eficiente y productivo y, sobre todo, recuperar tiempo para sí mismo y para su familia”, apunta.

La cuestión adquiere especial relevancia cuando se habla de crecimiento. Tener más clientes no garantiza ganar más dinero; aumentar la facturación no implica necesariamente mejorar la rentabilidad; y estar permanentemente ocupado tampoco significa estar siendo productivo.

Conciliar no es desaparecer de la empresa: es conseguir que la empresa pueda funcionar

Para García, la conciliación empresarial tampoco debería entenderse como una cuestión exclusivamente personal. Una empresa que depende permanentemente de la presencia de su propietario difícilmente puede ofrecer libertad a quien la dirige.

La solución, apunta, pasa por profesionalizar la gestión: “La conciliación es necesaria y, bien planificada, es posible. Pero para conseguirla necesitas tener procesos creados, KPI de todo lo relevante en tu empresa, un equipo formado y herramientas que hagan más sencillo el trabajo de tus empleados”.

Esto implica cambiar una dinámica habitual en muchas pequeñas empresas: el empresario deja de ser el principal solucionador de problemas para convertirse en la persona que diseña el sistema que permite resolverlos.

Delegar, organizar y automatizar dejan así de ser conceptos abstractos para convertirse en decisiones empresariales que requieren formación, tiempo y, sobre todo, acción.

Reivindicar al empresario también es reivindicar el tejido económico del país

La reflexión de Level UP va más allá de la gestión empresarial. En un momento en el que se habla constantemente de empleo, emprendimiento y crecimiento económico, García considera necesario recuperar también la conversación sobre el papel social del empresario.

“Desde Level UP estamos trabajando para darle al empresario el sitio que se merece. La pyme representa más del 99% del tejido empresarial español y detrás de esas empresas hay millones de trabajadores”, afirma. A pesar de ello, sostiene que todavía existe una percepción social contradictoria hacia quienes deciden emprender.

“Cuando dices que quieres ser empresario, emprender o ponerte por tu cuenta, muchas veces la reacción es que estás loco. Necesitamos apoyo mutuo entre empresarios y autónomos y conseguir que todo lo que arriesgamos merezca la pena, sin que se nos tenga como los malos de la película”, defiende. 

Así, opina, reivindicar al empresario no significa eliminar su responsabilidad. Al contrario: implica también reclamar que quienes están al frente de una empresa se formen, profesionalicen su gestión y construyan negocios capaces de generar empleo, rentabilidad y calidad de vida.

Los tres objetivos que debería marcarse un empresario este septiembre

Ante el inicio del nuevo curso, Pedro García propone reducir la lista de propósitos y concentrarse en tres prioridades:

  • Salir de la operativa diaria.
  • El empresario no puede convertirse en el cuello de botella de su propia empresa. El objetivo debe ser dedicar cada vez más tiempo a dirigir, decidir y hacer crecer el negocio.
  • Crear procesos, incorporar herramientas y aprender a liderar.

Si todo depende de una persona, no existe una empresa realmente autónoma. Documentar procesos, medir mediante KPI, formar al equipo y utilizar herramientas adecuadas son pasos fundamentales para conseguirlo.

Crecer en conocimientos empresariales. 

Saber hacer bien el trabajo que constituye la actividad de una empresa no significa necesariamente saber dirigir una empresa. Finanzas, ventas, liderazgo, rentabilidad, delegación, comunicación y estrategia son competencias que el empresario necesita desarrollar.

Y, para empezar, García propone una acción sencilla que puede ponerse en marcha desde mañana mismo: reservar una hora a la semana exclusivamente para pensar en el negocio. 

Así, “poner el modo avión al teléfono, evita distracciones y dedica esa hora a preguntarte cómo conseguir que tu negocio funcione sin ti. Después, lo más importante: pon en acción lo que has creado y mejóralo si es necesario”, insiste. Porque quizá el verdadero propósito empresarial de este septiembre no sea llenar la agenda de nuevos objetivos, sino construir una empresa que permita al empresario recuperar aquello que ningún crecimiento debería hacerle perder: su tiempo, concluye el experto.

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