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Septiembre: mes clave para marcarse objetivos prioritarios

El reinicio del calendario escolar y laboral en septiembre no solo marca la vuelta a las rutinas operativas, sino que sitúa a los directivos y propietarios de pymes ante un dilema de gestión fundamental: continuar acumulando horas de trabajo o rediseñar la estructura organizativa para lograr un negocio más rentable e independiente.


POR Alto Directivo, 07-09-2026 09:30:00

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Frente a la inercia de formular propósitos desmedidos difíciles de evaluar, la escuela de negocios Level UP propone transformar el regreso a la actividad en una revisión estratégica basada en indicadores (KPI), procesos estandarizados y decisiones concretas. Pedro García, trainer de Level UP, señala las claves de esta metodología:

"Cuando nos marcamos objetivos demasiado ambiciosos y poco realistas y no los conseguimos, aparece la frustración. El problema muchas veces está en la base. Tenemos que mantener ese sueño como meta, pero estructurar correctamente los pasos para llegar hasta él".

Para el experto, la métrica final debe interpretarse con una perspectiva distinta: "El sueño no es el objetivo, es la consecuencia".

Organización de empresas en septiembre 2026

El fin de la cultura del presencialismo en la dirección

Uno de los principales cuellos de botella en la pequeña y mediana empresa radica en la asimilación del esfuerzo físico como sinónimo de rendimiento. Históricamente se ha asumido que el éxito directivo depende de la cantidad de horas invertidas en la operativa diaria.

"Nos han inculcado desde pequeños que quien no se ve trabajando físicamente es un holgazán o un vago. Esa creencia está tan arraigada que seguimos asociando el éxito a estar siempre echando horas", analiza García.

Sin embargo, el incremento cuantitativo de clientes o facturación no deriva automáticamente en una mayor rentabilidad ni en un uso eficiente del tiempo. Crecer requiere pasar de la intervención directa en cada problema a la creación de un ecosistema que los resuelva de manera autónoma.

"Con una buena estrategia, formación y herramientas, el empresario puede ser mucho más eficiente y productivo y, sobre todo, recuperar tiempo para sí mismo y para su familia", apunta el trainer de Level UP.

 

Profesionalización y valor social del tejido empresarial

La conciliación en el entorno corporativo exige estructurar la compañía de forma organizativa. Delegar, automatizar y definir procesos no son conceptos teóricos, sino exigencias de gestión para evitar la dependencia absoluta de la figura del fundador.

"La conciliación es necesaria y, bien planificada, es posible. Pero para conseguirla necesitas tener procesos creados, KPI de todo lo relevante en tu empresa, un equipo formado y herramientas que hagan más sencillo el trabajo de tus empleados", recalca García.

Esta transformación operativa coincide con la necesidad de poner en valor la función social del empresario en España, donde la pyme conforma la base económica del país.

"Desde Level UP estamos trabajando para darle al empresario el sitio que se merece. La pyme representa más del 99% del tejido empresarial español y detrás de esas empresas hay millones de trabajadores", subraya.

Pese a este peso económico, las barreras culturales y la falta de respaldo social siguen afectando a quienes deciden emprender:

"Cuando dices que quieres ser empresario, emprender o ponerte por tu cuenta, muchas veces la reacción es que estás loco. Necesitamos apoyo mutuo entre empresarios y autónomos y conseguir que todo lo que arriesgamos merezca la pena, sin que se nos tenga como los malos de la película".

Organización empresas vuelta tras verano

Tres prioridades de gestión para el nuevo curso

Para abordar esta transición organizativa, Pedro García sugiere focalizar el plan de acción en tres ejes prioritarios:

Desvincularse de la operativa diaria: Evitar que el empresario se transforme en el cuello de botella organizativo y reorientar su dedicación hacia la dirección estratégica, la toma de decisiones y el escalado de la compañía.

Estructurar, automatizar y liderar: Fomentar la autonomía del negocio mediante la documentación de procesos, la medición a través de KPI, la capacitación continuada del equipo y el uso de herramientas tecnológicas.

Adquirir competencias directivas: Distinguir entre la ejecución técnica del producto o servicio y la capacidad de gestionar una empresa. Es indispensable desarrollar conocimientos transversales en finanzas, ventas, liderazgo, rentabilidad, comunicación y estrategia.

El método práctico: una hora semanal de desconexión táctica

Como primer paso ejecutable, la propuesta pasa por reservar un bloque fijo de 60 minutos a la semana dedicado exclusivamente a la visión estratégica de la empresa. La pauta es clara: activar el modo avión en el teléfono móvil, eliminar interrupciones externas y formular una única pregunta directiva: ¿cómo conseguir que este negocio funcione sin mi presencia constante? Las soluciones obtenidas deben trasladarse de inmediato a la operativa real para testar y corregir su efectividad.

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