Según los datos que ofrece el 'Informe CIOs 2026: IA, de la disrupción a la ejecución' de Experis, mantenerse al día con la velocidad de la innovación se ha convertido en el principal desafío para los líderes tecnológicos a nivel global
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La aceleración tecnológica y la consolidación de la Inteligencia Artificial han transformado de forma radical la agenda directiva. La firma especializada en soluciones tecnológicas y gestión del talento Experis ha presentado su 'Informe CIOs 2026: IA, de la disrupción a la ejecución', un análisis global elaborado a partir de las respuestas de casi 2.000 líderes tecnológicos —entre CIOs, CTOs y CISOs— procedentes de 12 países.
La principal conclusión del estudio apunta a un cambio de paradigma: el reto fundamental ya no consiste en identificar herramientas disruptivas, sino en asimilar la velocidad de la innovación y transformar el potencial técnico en resultados económicos tangibles.

El ritmo de transformación se ha convertido en una barrera operativa de primer orden. Un 44% de los directivos consultados afirma que mantenerse al día frente a la evolución tecnológica constituye su mayor desafío, cifra que experimenta un repunte de diez puntos respecto al 34% registrado en 2025. Los líderes tecnológicos se ven obligados a balancear de forma simultánea la toma de decisiones ágiles, la mitigación de riesgos de ciberseguridad y la salvaguarda de la competitividad corporativa.
Paralelamente, la naturaleza del puesto ha experimentado una redefinición. El 48% de los encuestados sitúa la alineación de la estrategia de IT con los objetivos globales de la empresa como su responsabilidad prioritaria (frente al 34% del año anterior), superando a la ciberseguridad como cometido principal y consolidando la presencia de estos perfiles en la toma de decisiones corporativas.
Sobre este escenario, Fernando Aguilar, director comercial de Experis, analiza la brecha operativa actual: "La brecha entre lo que la tecnología es capaz de hacer y lo que las organizaciones están preparadas para ejecutar no ha hecho más que ampliarse. La inversión en IA se encuentra en niveles históricos, pero los retornos no avanzan al mismo ritmo. La verdadera dificultad está en hacer que la IA funcione dentro de organizaciones reales, con procesos reales, personas y responsabilidades reales. El reto para los CIOs ya no es únicamente impulsar la innovación, sino conseguir que esta pueda integrarse y generar valor dentro del negocio".
El informe de Experis estructura sus grandes conclusiones operativas en tres ejes de análisis:
Falta de alineación en la cúpula ejecutiva: A pesar de la evolución del CIO hacia un perfil claramente estratégico, la integración directiva encuentra fricciones. El 61% de los líderes tecnológicos señala que sus homólogos en los comités de dirección no comprenden completamente alcance de su función ni los recursos necesarios para ejecutarla con éxito, un factor que compromete la agilidad decisional.
Fase de madurez en las inversiones de IA: Tras una etapa inicial volcada en la experimentación, la Inteligencia Artificial se orienta hacia aplicaciones con retorno medible. El 54% de los consultados sostiene que los proyectos de IA ya ofrecen un retorno de inversión positivo, mientras que únicamente el 31% opina que el mercado está incurriendo en una sobreinversión.
El talento como cuello de botella: La tecnología por sí sola no garantiza ventajas competitivas. El análisis concluye que la capacidad para extraer valor real de las inversiones depende directamente de las personas. En este punto, la clave para las organizaciones radicará en combinar la captación de perfiles especializados con la formación y actualización continua (upskilling) de sus plantillas actuales.
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