La productividad se reparte según el tipo de tarea: el hogar gana peso para la concentración profunda (44%), mientras que la oficina se impone en las actividades colaborativas (59%), las reuniones y coordinación (51%) y la resolución de imprevistos (47%)
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Con motivo del Día Internacional del Teletrabajo, que se celebra este próximo 16 de septiembre, InfoJobs ha presentado su 'VI Radiografía del Teletrabajo en España'. El estudio confirma que el trabajo a distancia ha dejado atrás la fase de reajuste pospandemia para consolidarse como una práctica estructural del mercado laboral español.
Lejos de retroceder, la flexibilidad se consolida en una meseta de estabilidad donde el modelo híbrido emerge como la fórmula preferida por organizaciones y empleados.
Actualmente, uno de cada cuatro ocupados (25%) teletrabaja en España, una tasa idéntica a la registrada en 2025 y muy alineada con la de 2024. De este porcentaje, la gran mayoría opera bajo un formato híbrido (19%), mientras que el trabajo 100% remoto se mantiene en un 6%.
Desde la perspectiva corporativa, la apertura al teletrabajo muestra un ligero repunte: el 50% de las empresas ofrece ya esta opción, frente al 46% del año anterior. Este crecimiento responde exclusivamente al empuje del modelo híbrido, adoptado por el 39% de las compañías (frente al 35% en 2025 y al 33% en 2024), mientras que la opción 100% remota se estanca en el 11% por tercer año consecutivo.

El análisis de InfoJobs constata un cambio de paradigma en la cultura del trabajo: la flexibilidad ha dejado de percibirse como un mero incentivo para convertirse en una exigencia determinante en la fidelización de plantillas.
Un 35% de los profesionales que teletrabaja asegura que se plantearía cambiar de empresa si la dirección incrementara los días de presencia obligatoria en la oficina. Esta sensibilidad se agudiza entre los trabajadores completamente remotos, donde casi la mitad (49%) buscaría un nuevo empleo ante un repliegue presencial, frente al 31% de los empleados híbridos.
En cuanto a las expectativas de futuro, el mercado muestra signos de estabilidad:
- Perspectiva de los trabajadores: El 78% cree que su modelo actual no cambiará a corto plazo, el 7% prevé una ampliación de la flexibilidad y un 15% percibe recortes o eliminaciones en el último año (frente al 12% en 2025).
- Perspectiva de las empresas: El 75% planea mantener sus condiciones actuales durante los próximos seis meses, un 8% prevé incrementarlas y solo un 4% contempla reducir o eliminar el trabajo a distancia.
El debate sobre la productividad abandona las posturas absolutas para dar paso a una distribución funcional del espacio de trabajo. El hogar y la oficina no compiten, sino que se complementan en función del tipo de actividad:
El hogar como espacio de foco: El 44% de los profesionales con opción a teletrabajar prefiere su casa para tareas que exigen concentración profunda, frente al 26% que opta por la oficina. El trabajo administrativo y rutinario también se asocia mayoritariamente al entorno doméstico.
La oficina como hub relacional: El espacio presencial se impone claramente en las actividades intensivas en interacción. El 59% prefiere la oficina para proyectos colaborativos en equipo, el 51% para reuniones y coordinación, el 47% para resolver imprevistos y el 39% para la toma de decisiones estratégicas.

Pese a la consolidación del modelo, el acceso a la flexibilidad continúa condicionado por el tipo de puesto y la cualificación. Un 42% de los ocupados afirma que no puede teletrabajar por la propia naturaleza de su actividad, un 36% señala que no tuvo margen de elección y solo un 22% pudo escoger de forma autónoma entre modalidad presencial, híbrida o remota.
La capacidad de decisión es el gran elemento diferenciador: el 63% de los teletrabajadores pudo elegir su formato, frente a apenas un 8% entre quienes trabajan únicamente de forma presencial.
De acuerdo con los datos del INE reflejados en el estudio, la adopción del trabajo a distancia alcanza sus cuotas más altas en:
Perfiles TIC: 60% de penetración.
Directivos y gerentes: 32%.
Trabajadores con formación universitaria: 26%.
Entre enero y agosto de 2026, InfoJobs ha registrado 174.782 vacantes que incluían alguna modalidad de teletrabajo, lo que representa el 11% del total de la oferta del portal. Aunque el volumen absoluto muestra una ligera contracción respecto a las 187.906 ofertas del mismo periodo en 2025, el peso relativo sobre el mercado se mantiene estable.

Por volumen absoluto de ofertas flexibles, destacan Comercial y ventas (40.242 vacantes), Informática y telecomunicaciones (28.646) y Atención al cliente (20.624).
Sin embargo, en términos de penetración relativa sobre el total de su oferta, el sector Informática y telecomunicaciones lidera con rotundidad (70% de sus vacantes ofrecen teletrabajo), seguido del sector Legal (60%).
En el análisis por roles específicos:
Por volumen: Teleoperador/a (25.215 vacantes), Delegado/a comercial (10.880) y Agente inmobiliario/a (8.746).
Por penetración en el puesto: Analista IT (91% de las ofertas incluyen teletrabajo), Desarrollador/a backend (88%) y Consultor/a TIC (80%).
En el mapa territorial, Madrid aglutina el 37% de las vacantes con teletrabajo, seguida de Cataluña (19%) y Andalucía (12%).
Aunque Madrid y Barcelona siguen concentrando la mayor cuota por volumen bruto (pese a registrar ligeros descensos interanuales), la oferta flexible comienza a redistribuirse hacia otros polos provinciales en expansión: Alicante registra un incremento del 22% en vacantes con teletrabajo y Murcia se dispara con un crecimiento del 64% respecto al ejercicio anterior.
"El teletrabajo, y sobre todo el modelo híbrido, ha demostrado ser una fórmula eficiente que responde a los retos actuales de las empresas y a las necesidades y preferencias de los trabajadores", explica Mónica Pérez, directora de Comunicación y Estudios de InfoJobs.
"Al mismo tiempo, la flexibilidad adquiere una dimensión que va más allá de la conciliación: para una parte de los profesionales, sobre todo quienes trabajan completamente en remoto, modificarla puede tener un impacto directo en su decisión de permanecer en su empresa. Por ello, el reto ya no es tanto decidir entre teletrabajo o presencialidad, sino entender qué modelo funciona mejor para cada actividad y cómo utilizar esa flexibilidad para que sea una herramienta de productividad y gestión del talento", añade.
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