TAMAÑO DE LA LETRA 
Maximizar Fuente Minimizar Fuente
La otra cara del síndrome postvacacional tras el verano
  • Cipri Quintas, experto en Inteligencia Relacional, señala que la resistencia a volver al trabajo no siempre está en el cuerpo: muchas veces está en las conversaciones y relaciones que quedaron pendientes antes del verano.
  • La cuesta de septiembre puede empezar antes de volver: identificar qué vínculos generan tensión y preparar cómo retomarlos puede hacer más ligera la vuelta a la rutina.
POR Alto Directivo, 18-08-2026 09:25:00

AltoDirectivo

Cada año, cuando se acerca el final del verano, se repiten las recomendaciones para afrontar la vuelta al trabajo: recuperar progresivamente los horarios de sueño, evitar sobrecargarse los primeros días, retomar las rutinas poco a poco y darse tiempo para volver al ritmo habitual. Y es que el denominado síndrome postvacacional afecta, según datos recogidos de SEMFYC y otras fuentes especializadas, hasta al 40% de la población trabajadora en España, frente al 8% registrado en 2005.

Aunque dicho fenómeno habitualmente se aborda desde una perspectiva física y relacionada con los hábitos y las rutinas, para Cipri Quintas, experto en Inteligencia Relacional, esta mirada deja fuera una parte importante del problema: las relaciones que esperan al trabajador cuando regresa

“No cuesta tanto volver al trabajo. Cuesta volver a las relaciones que dejamos sin resolver antes de irnos: la tensión con un jefe, la conversación pendiente con un compañero, el email que se quedó sin responder. Eso pesa más que el sueño”, afirma Quintas. 

Desde la perspectiva de la Inteligencia Relacional, la vuelta de vacaciones no debería prepararse únicamente a nivel biológico. También es necesario revisar cómo quedaron las relaciones profesionales antes de desconectar y qué conversaciones pueden estar generando, incluso durante las vacaciones, una resistencia inconsciente al regreso.

La clave está en identificar qué parte de esa cuesta de septiembre tiene realmente que ver con el trabajo y qué parte tiene que ver con determinadas relaciones. Porque no es lo mismo no querer volver a trabajar que no querer enfrentarse a una conversación concreta, a un conflicto pendiente o a una relación que se dejó en una situación incómoda antes de las vacaciones. 

La cuesta de septiembre empieza en agosto 

Para Quintas, agosto puede ser precisamente el momento adecuado para hacer esta revisión. Con más distancia respecto al día a día, resulta más fácil identificar aquellas situaciones que durante el año se van aplazando y que pueden convertirse en una fuente de tensión cuando llega la vuelta. “Muchas veces confundimos el cansancio de volver con el rechazo a una situación concreta que nos espera. Por eso merece la pena preguntarse qué es exactamente lo que no queremos encontrarnos cuando abramos de nuevo la puerta de la oficina”, explica.

La propuesta no consiste en resolver todas las conversaciones antes de reincorporarse ni en convertir las vacaciones en una sesión de planificación laboral. Se trata, simplemente, de llegar a septiembre sabiendo qué conversaciones existen, cuáles son prioritarias y cómo queremos abordarlas.

Cinco claves para una vuelta más ligera 

Cipri Quintas propone cinco acciones sencillas para preparar la vuelta desde una perspectiva relacional:

  1. Hacer una lista de conversaciones pendientes: antes de volver, identificar brevemente aquellas conversaciones con jefes, compañeros, clientes o colaboradores que quedaron pendientes antes del verano.
  2. Decidir cuál merece prioridad: no todo tiene que resolverse el primer día. Elegir qué conversación conviene abordar al regresar y cuáles pueden esperar permite reducir la sensación de tener que enfrentarse a todo de golpe.
  3. Diferenciar la pereza del trabajo de la pereza de una relación: a veces no es el trabajo lo que genera rechazo, sino la perspectiva de volver a encontrarse con una persona, un conflicto o una situación concreta.
  4. Empezar por las personas antes que por la bandeja de entrada: un mensaje, un café o una conversación breve pueden ser una forma más amable de recuperar el contacto que comenzar directamente el primer día revisando cientos de correos.
  5. Dar tiempo a la readaptación relacional: del mismo modo que el cuerpo necesita unos días para recuperar los horarios y el ritmo de sueño, las relaciones también necesitan tiempo para volver a funcionar con normalidad. No es necesario resolverlo todo en 24 horas.

*Si te ha resultado interesante este artículo, te animamos a seguirnos en TWITTER y a suscribirte a nuestra NEWSLETTER DIARIA.

Alto Directivo

ENVÍE SU COMENTARIO
Los expertos Hablan
Los lectores Opinan
¿Qué es lo que más importa a los empleados?
Un buen salario
Recibir formación
El ambiente de trabajo
El crecimiento profesional
Los compañeros
Tener un buen jefe
Conecta con nosotros
Alto Directivo
Las noticias mas relevantes del mundo de la alta dirección empresarial. Economía, empleo, tecnología, ...
Otros periódicos del Grupo Ediciones Digitales Siglo 21
Secciones
Contacto

Aviso Legal
© CopyRight 2026 AltoDirectivo