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El papel de la gestión interna en la flexibilidad laboral de tu empresa
  • Las nuevas medidas para impulsar la flexibilidad chocan con estructuras internas rígidas, donde la complejidad operativa y la gestión diaria dificultan su aplicación.
  • El 28% de los españoles afirma que su trabajo interfiere en su vida personal, el porcentaje más alto de Europa, según el Cigna Healthcare International Health Study.
  • Según los expertos de Cigna Healthcare, la flexibilidad solo puede consolidarse si se simplifican dinámicas internas, se reduce la carga administrativa y se facilita una toma de decisiones más ágil y cercana.
POR Alto Directivo, 06-05-2026 13:30:00

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La flexibilidad laboral se ha consolidado como una de las principales demandas de los profesionales y una prioridad creciente en la agenda de los equipos. Sin embargo, aunque en los últimos años han surgido nuevas fórmulas para mejorar la conciliación, como el modelo híbrido o la semana laboral de cuatro días, su aplicación efectiva sigue siendo limitada por la organización interna y por la forma en que se estructura el trabajo en el día a día.

En este contexto, España se sitúa a la cabeza de Europa, con un 28% de profesionales que afirma que su empleo impacta en su vida fuera del entorno laboral, según el Cigna Healthcare International Health Study, un dato que refleja el alcance de las dificultades para conciliar. Esta situación explica en parte el respaldo a nuevas fórmulas de organización del tiempo, como el modelo híbrido o la reducción de la jornada laboral. De hecho, iniciativas como la semana laboral de cuatro días cuentan con el apoyo del 84% de los españoles, según el mismo estudio.

Pese a ello, en el día a día siguen predominando esquemas más rígidos: la presencialidad continúa siendo mayoritaria, con un 74% de los españoles trabajando bajo este modelo, y las jornadas se prolongan, con un 64% que supera las 40 horas semanales. Esta distancia entre lo que se plantea y lo que realmente se aplica tiene un origen principalmente interno. Factores como la distribución de tareas, la coordinación entre equipos o el peso de la gestión administrativa condicionan la capacidad de introducir estos cambios. Cuando estas dinámicas no se actualizan, la flexibilidad se convierte en una promesa difícil de materializar y, en consecuencia, aumenta la sensación de falta de control sobre el tiempo, un factor directamente vinculado al bienestar en el entorno laboral.

“El problema no es definir modelos más flexibles, sino poder aplicarlos en el día a día. Muchas organizaciones están incorporando nuevos modelos de conciliación, pero sin revisar cómo se trabaja realmente por dentro. El resultado es que la flexibilidad se introduce sobre estructuras que no están preparadas para sostenerla. Más que una cuestión de políticas o iniciativas es un cambio en la forma de gestionar el tiempo, las prioridades y los equipos”, señala Amira Bueno, directora de Recursos Humanos de Cigna Healthcare España.

Ante esta situación, los expertos de Cigna Healthcare señalan que avanzar hacia entornos más flexibles requiere revisar elementos internos que hoy dificultan su aplicación:

  • Eliminar lo que no aporta valor. Muchas veces, parte del tiempo se pierde en pasos que se han mantenido por inercia, como validaciones que ya no son necesarias, tareas duplicadas o procesos demasiado largos. Este tipo de dinámicas reduce el margen para adaptar horarios y dificulta aplicar medidas de flexibilidad. Identificar qué aporta valor y qué no permite simplificar la operativa y liberar tiempo para una gestión más flexible.
  • Acercar la toma de decisiones. Cuando cualquier cambio depende de varios niveles jerárquicos, el ritmo se ralentiza, y esta falta de autonomía complica ajustar los tiempos de forma natural. Dar más autonomía a los equipos facilita ajustar los tiempos de forma más natural.
  • Reducir dependencias entre equipos. En estructuras muy interdependientes, cualquier retraso se traslada en cadena y afecta a toda la jornada. Esto obliga a reorganizar continuamente las tareas y dificulta introducir cambios en el horario. Definir mejor cómo se coordinan los equipos y limitar las dependencias innecesarias mejora la continuidad del trabajo y evita bloqueos.
  • Ajustar las reglas del juego, no solo el horario. Adoptar medidas como la semana de cuatro días o el modelo híbrido sin revisar las tareas puede concentrar la carga en menos tiempo. Esto acaba generando el efecto contrario al buscado: más presión y menor sensación de control. Ajustar prioridades de forma equilibrada es fundamental para que la flexibilidad se traduzca en una mejora del bienestar.
  • Cuantificar el impacto de la carga administrativa. Informes, seguimientos o tareas internas suelen integrarse en la rutina sin cuestionarse, pero consumen una parte relevante de la jornada. Al no medirse, su impacto pasa desapercibido y limita la capacidad de adaptación. Analizar este tiempo permite detectar ineficiencias y recuperar margen para aplicar medidas de flexibilidad de forma efectiva.

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