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La flexibilidad laboral se ha consolidado como una de las principales demandas de los profesionales y una prioridad creciente en la agenda de los equipos. Sin embargo, aunque en los últimos años han surgido nuevas fórmulas para mejorar la conciliación, como el modelo híbrido o la semana laboral de cuatro días, su aplicación efectiva sigue siendo limitada por la organización interna y por la forma en que se estructura el trabajo en el día a día.

En este contexto, España se sitúa a la cabeza de Europa, con un 28% de profesionales que afirma que su empleo impacta en su vida fuera del entorno laboral, según el Cigna Healthcare International Health Study, un dato que refleja el alcance de las dificultades para conciliar. Esta situación explica en parte el respaldo a nuevas fórmulas de organización del tiempo, como el modelo híbrido o la reducción de la jornada laboral. De hecho, iniciativas como la semana laboral de cuatro días cuentan con el apoyo del 84% de los españoles, según el mismo estudio.
Pese a ello, en el día a día siguen predominando esquemas más rígidos: la presencialidad continúa siendo mayoritaria, con un 74% de los españoles trabajando bajo este modelo, y las jornadas se prolongan, con un 64% que supera las 40 horas semanales. Esta distancia entre lo que se plantea y lo que realmente se aplica tiene un origen principalmente interno. Factores como la distribución de tareas, la coordinación entre equipos o el peso de la gestión administrativa condicionan la capacidad de introducir estos cambios. Cuando estas dinámicas no se actualizan, la flexibilidad se convierte en una promesa difícil de materializar y, en consecuencia, aumenta la sensación de falta de control sobre el tiempo, un factor directamente vinculado al bienestar en el entorno laboral.
“El problema no es definir modelos más flexibles, sino poder aplicarlos en el día a día. Muchas organizaciones están incorporando nuevos modelos de conciliación, pero sin revisar cómo se trabaja realmente por dentro. El resultado es que la flexibilidad se introduce sobre estructuras que no están preparadas para sostenerla. Más que una cuestión de políticas o iniciativas es un cambio en la forma de gestionar el tiempo, las prioridades y los equipos”, señala Amira Bueno, directora de Recursos Humanos de Cigna Healthcare España.
Ante esta situación, los expertos de Cigna Healthcare señalan que avanzar hacia entornos más flexibles requiere revisar elementos internos que hoy dificultan su aplicación:
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