Los usuarios valoran los datos ilimitados, la estabilidad y velocidad en la conexión, la transparencia en los planes y poder viajar al extranjero sin sobrecostes.
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Utilizamos el móvil para trabajar, comunicarnos, consultar información, acceder a contenidos e, incluso, para orientarnos.
De hecho, se ha convertido en el dispositivo de conexión preferente a internet, y más que eso, se trata de un apéndice nuestro que nos acompaña a todas partes y del que no nos podemos desprender.
Por ello, un servicio actual de telefonía móvil debe proporcionarnos datos suficientes, una conexión estable y facilidad de uso, sin obligarnos a estar controlando constantemente el consumo o a asumir costes inesperados si no lo hacemos.

Los datos ilimitados son una de las prestaciones más valoradas de los mejores servicios de las operadoras, especialmente cuando se hace un uso intensivo del teléfono.
Hablamos de poder navegar sin estar mirando continuamente los gigas disponibles, de usar aplicaciones de mensajería, redes sociales o maps sin cortapisas. Pero, también, de realizar videollamadas, ver vídeos o acceder a streamings, dados nuestros nuevos hábitos a la hora de comunicarnos y consumir contenidos digitales.
De ahí que, dentro de las distintas opciones disponibles en el mercado, destaquen propuestas como la de obtener datos ilimitados con Holafly, compañía que además ofrece una modalidad eSIM para no depender de una tarjeta física.
Pese a la importancia de que no haya limitaciones en los datos disponibles, lo cierto es que de poco sirve que resulten ilimitados si falla la estabilidad en la conexión o la velocidad no es la adecuada, algo que puede resultar todavía más crítico cuando hay un uso profesional del smartphone.
En este sentido, el servicio contratado debe ofrecer conexión automática a redes móviles locales, así como velocidades 4G, LTE o 5G, según la cobertura existente en la zona.
Las compañías telefónicas que triunfan son las que nos ponen las cosas fáciles, particularmente cuando tenemos un problema y necesitamos soporte, que idealmente ha de ser multicanal e incluir el acceso sencillo a atención humana nada más solicitarla.
Por supuesto, esas facilidades deben brindarse desde el principio, nada más contratar con la nueva operadora, traduciéndose en un proceso de onboarding amable, con compra y gestión digital del pedido, instalación sencilla desde una aplicación o mediante un código QR y posibilidad de obtener eSIM digital para evitar los inconvenientes de la tarjeta física.
Todo ello debe poder gestionarse desde el propio dispositivo para obtener una activación inmediata nada más aterrizar con la nueva compañía. Ni qué decir tiene que como requisitos básicos también estarían la conservación tanto del número (haciendo la correspondiente portabilidad) como de las aplicaciones y las cuentas habituales del usuario.
Por último, en orden de enumeración que no de importancia, entramos en la cuestión de la tarifa. Aquí lo más importante, más allá de que se prefieran los servicios económicos, es la transparencia, y que tengamos un coste conocido desde el principio, sin ofertas engañosas con letra pequeña.
Habría que decantarse por una opción que brinde planes adaptados a las necesidades particulares, y no penalice algo tan básico como viajar con cargos de roaming inesperados. La buena noticia es que actualmente se pueden encontrar propuestas en el mercado con tarifas que proporcionan una cobertura total en el extranjero, ya se trate de una escapada de pocos días o de pasar una buena temporada en otro país.
Contratar el servicio de móvil ideal no es una quimera, y está al alcance de tu mano.
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